Las claves, contraseñas, PIN y códigos de verificación son datos personales que protegen el acceso a tus cuentas y servicios financieros. Compartirlos puede permitir que terceros realicen operaciones sin tu autorización.
Los intentos de fraude pueden llegar por llamadas, mensajes, correos electrónicos o incluso perfiles que aparentan pertenecer a una institución conocida. Por eso, proteger tu información es una parte fundamental del cuidado de tus finanzas.
1. Nunca compartas tus códigos de seguridad
No entregues contraseñas, PIN, claves ni códigos de verificación recibidos por mensaje. Estos datos son personales y deben permanecer bajo tu control.
2. Desconfía aunque conozcan algunos de tus datos
Que una persona sepa tu nombre, número de teléfono u otra información personal no significa que el contacto sea legítimo.
3. Utiliza contraseñas seguras
Evita claves fáciles de adivinar y procura no utilizar la misma contraseña en diferentes servicios.
4. Activa medidas adicionales de seguridad
Cuando esté disponible, utiliza la verificación en dos pasos y mantén activadas las alertas de movimientos en tus productos financieros.
5. Verifica siempre por canales oficiales
Si recibes una solicitud inesperada de información, no respondas directamente. Comunícate con tu entidad financiera utilizando sus canales oficiales.
Tus claves protegen tu información y tu dinero. Mantenerlas privadas es una de las formas más sencillas de reducir el riesgo de fraude.